Metamorfosis – Libro III
Juno por celos hizo parir a Leto los hijxs de Jupiter entre mil dificultades. Diana nació primero y ayudó en el parto de su gemelo Apolo; la niña viendo tanto sufrimiento jura que ella nunca parirá, convirtiéndose en una diosa virgen que vive y caza en los bosques.
Acteón, también cazador, sorprende accidentalmente a Diana bañándose con sus chicas en una cueva; la diosa enfurece por no aguantar la mirada de un hombre sobre su desnudez y le transforma en un ciervo tirándole agua en la cara.
El cazador, perdida toda capacidad humana, pero conservando su consciencia, intenta escapar pero es atrapado y despedazado por sus mismos perros.
El conflicto de Diana está entre el “no quiero ni hombres ni hijos” y el instinto natural de mujer y madre que, si es frustrado, puede llegar a generar sensaciones de falta y vacío.
Una mujer con el arquetipo de Diana activo y descentrado puede vivir lo amoroso y la maternidad como un mal externo a combatir, cerrándose a la intimidad y a la maternidad como resultado de unas creencias basadas en experiencias biográficas o familiares, introyectos, mandatos etc.
Estas mismas carencias van de la mano con la trampa de la dualidad bien y mal, correcto e incorrecto, verdadero y falso. Y también de la mano de la descalificación feroz del vínculo amoroso, de la vida de pareja, del hecho de ser padres etc.
Por mucha despotricación y creencias limitantes activas, en el fondo, el miedo de la mujer Diana-descentrada de ser femenina, de seducir a los hombres, de atraer a los Acteones y de ser madre tiene que lidiar con su propio instinto.
Hay quizás dos maneras útiles de resolver este conflicto.
Se puede validar la decisión de no tener pareja y/o no ser madre ganando más consciencia, esto pasa por honrar el camino no elegido como una vida igualmente digna y posible y hacer el duelo de las cosas a las que se renuncia y hubieran formado parte del camino no escogido.
O bien, se pueden disolver los miedos o los posibles apegos al victimismo por experiencias pasadas a través de un proceso que abraza la historia familiar y pacifica los hechos difíciles para disolver las creencias si son limitantes, ir más allá del bien y del mal y crear la propia realidad de manera creativa.