Júpiter es el padre de los Dioses, poderosísimo Dios del Cielo que se apoderó también de la Tierra desfavoreciendo a sus hermanos Plutón y Neptuno. Con el arquetipo Júpiter activo, una persona puede reunir las cualidades de un buen líder ya que desde “el cielo” goza de una óptima perspectiva general, le resulta natural posicionarse como “padre/madre” en sus vínculos o proyectos y también sabe ejercer una fuerza locomotora y generativa a nivel mental, a través de planes y estrategias, y en las acciones decisivas para llevarlos a cabo.
Arquetipo "Júpiter" y E8 coinciden asombrosamente en buscar el poder, tener una ley propia super partes para que este “poder haga el derecho” y exigir una lealtad a prueba de rayo. La idea de un mundo hostil, donde hay que protegerse teniendo todo/s bajo control, hace vital crear una coraza para ir al “campo de batalla” con fuerza y estrategia..pero esta misma coraza también desconecta de los estados internos y hace necesaria una intensidad constante para “sentir la vida”, llegando a excluir (y descalificar) la sensibilidad y la vulnerabilidad.
Una vez más, remontamos a la infancia: Saturno, padre de Júpiter, se comió a sus hij@s por miedo a que le destronasen (repetición familiar: a Saturno le pasó con su padre Caelus), pero Júpiter se salvó gracias a su madre Ops y liberó a sus herman@s, guiándoles en derrotar a los Titanes. Asimismo, podemos imaginar al futuro E8 tocando con su ingenuidad e inocencia en la niñez, antes de recurrir a la defensa de la armadura ante la herida.
La pasión por dominar tiene costes relacionales ya que el ascenso trae una individualidad anuladora de los demás y una distancia que descalifica las emociones; la conquista crónica de territorios y personas supone imponer siempre la propia voluntad al resto; la cadena poder > control > desconfianza asegura estar a la defensiva y a merced de las sospechas.
Pero, hay mucha ternura interna escondida por miedo a ser dañados y transitarla podría ser transformador, pasaría por integrar a los hermanos de Júpiter con la humildad de “no poder con todo” abriéndose a la introspección de Plutón y a la emocionalidad de Neptuno.